miércoles, 7 de diciembre de 2016

¡Mucho ojo!



¡Mucho ojo!



Esta vez el tema me lo sugirió mi marido, informático y sufridor de la llamada fatiga visual digital.

Esta patología empieza a ser una epidemia que afectará sin duda a los emprendedores, porque cada vez más se apoyan en el mundo digital para desarrollar su negocio.

La fatiga visual es el conjunto de daños físicos (y no sólo oculares), que sufre la persona por la exposición al espectro lumínico de las pantallas de dispositivos electrónicos y por el descuido postural que suele conllevar. Los síntomas son: visión borrosa o doble, pérdida de enfoque, lagrimeo o sequedad e irritación ocular, dolor de cabeza, dolor o rigidez de cuello y espalda… Lector, ¿a que son familiares?

Hablaba de epidemia. Y creo que no me equivoco demasiado, aunque suene amarillista. Según The Vision Council el 68 % de los estadounidenses entre 21 y 35 años sufre fatiga visual, en España serían 13 millones de personas afectadas, y entre los que trabajan con pantallas como instrumento de trabajo la cifra rondaría el 90 %. Los oftalmólogos hacen ver que ya atienden a pacientes de 40 años con presbicia, cuando en el año 2005 el comienzo de esta afección rondaba los 50 años. 

Fijándonos en los niños es alarmante que los profesionales adviertan sobre un muy considerable aumento (y adelanto en la aparición) de la miopía en niños justo cuando las estadísticas muestran que el 25 % de los niños menores de 10 años pasa 3 horas ¡DIARIAS! contemplando la pantalla de algún dispositivo electrónico. Se hace difícil no establecer una relación causal entre ambos hechos por mucho que no haya aún estudios que lo demuestren oficialmente.

Hasta aquí los datos. Ahora toca dar consejitos sobre cómo evitar estos daños. Parece ser que simplemente disminuyendo el tiempo diario de uso de pantallas estos datos mejorarían sensiblemente. Una solución barata a un problema grave que va en aumento. Pero hay algún truquillo más por si esto se convirtiera en una quimera...

Aquí van unos sencillos Bemumconsejos para que nuestros emprendedores planten cara a esta molesta consecuencia de sus jornadas maratonianas de trabajo:


  • Regla 20/20: cada 20 minutos de uso de pantalla, dedicar 20 segundos a cambiar el punto de vista, alternando cerca/lejos.     
  • Parpadear conscientemente cada cierto tiempo, para mantener hidratado el ojo. Beber 1,5 litros de agua diarios a tal fin.
  • Hacer una pausa de 5 minutos cada hora de lectura.
  • Situar la pantalla a una distancia no inferior a 40 cm. de los ojos.
  • Adecuar la polaridad, brillo, contraste, nitidez de la pantalla, y el tamaño de la fuente para lograr la mayor comodidad visual posible.
  • Evitar reflejos lumínicos en la pantalla de ventanas y lámparas. A ser posible, situarse lateralmente a una fuente de luz natural suficiente.
  • Colocar un atril junto a la pantalla para sujetar los documentos que se tienen que leer, con el objetivo de que los movimientos de cuello y ojos sean lo más limitados posible.
  • Mantener una correcta postura corporal. El tan repetido "¡niño, ponte derecho!" de las madres, que tan sabias somos...


En conclusión, que trabajar duro no está reñido con cuidarse. Y que hay remedios sencillos al alcance de la mano del emprendedor que pueden marcar la diferencia entre hacer el trabajo agradable o doloroso. 

Eso sí, en caso de duda consultar siempre al especialista en oftalmología.


Y tú... ¿cómo lo ves?